miércoles, agosto 17, 2016

Reseña: Holidays (2016)

Demostrando por encima de todas las cosas que no hay que tener miedo a un buen gimmick, Holidays (2016) es una nueva cinta de terror de antología que en estos momentos anda rodando por varios servicios de streaming y que se perfila como una muy buena opción para la sesión de Noche de Brujas de este año. Consta de ocho episodios dirigidos por una camada de cineastas muy distintos entre sí, y no siempre reconocibles en el género de terror. El gancho en esta ocasión es que cada uno de los ocho segmentos está dedicado a una festividad en particular: San Valentín, San Patricio, Pascua, el día de la Madre, el día del Padre, Halloween, Navidades y Año Nuevo. Asimismo, y en clara continuidad con otras antologías recientes como V/H/S (2012) o The ABCs of Death (2012), cada uno de los segmentos está hecho por un director distinto que aporta su visión y estilo único a cada trabajo.

Esta variedad trae la ya inevitable consecuencia que todos conocemos y que no es otra que la desigual calidad de los relatos que componen la película, aunque curiosamente el más flojo de ellos termina siendo dirigido por el cineasta más veterano del conjunto. Lo que sí me sorprendió es que ninguno de los segmentos de Holidays termina siendo una historia cerrada como tal sino que en la mayoría de los casos el enfoque está puesto sobre la atmósfera, la estética o simplemente un concepto que se lleva a cabo y que parece estar por encima de un argumento convencional. Esto hace que la película, contra todo pronóstico, termine siendo un trabajo menos comercial y accesible de lo que originalmente hubiese pensado, y aunque el grado de efectividad de las propuestas varíe de una historia a otra, la singularidad de la que parte cada una de ellas hizo que la cinta cobrara un gran interés ante mis ojos y se convirtiera en algo distinto que en mi opinión ha valido mucho la pena.

De todos los segmentos, el más impresionante para mí ha sido el dedicado al Día del Padre, dirigido por Anthony Scott Burns, encargado de efectos especiales quien curiosamente no ha dirigido hasta la fecha ningún largometraje, y cuyo trabajo tiene la atmósfera más conseguida de todas e incluso el argumento más interesante y que más me ha atrapado, además de contar en el papel protagonista con la bellísima Jocelin Donahue, a quien probablemente recordaréis por su participación en La casa del diablo (2009). El suyo es el mejor de todos los relatos sin duda, y me ha hecho sentir una gran curiosidad por los trabajos que este cineasta nos puede traer en el futuro. Como contraparte, el más prescindible de los segmentos termina siendo dirigido por Kevin Smith, el más rodado de todos estos directores y el único que parece no haber tenido ni idea de qué hacer con el material que se le ha dado, desperdiciando así la premisa en un principio más atractiva (Halloween) por partida doble: no solamente el relato en sí es pobre hasta decir basta sino que encima no tiene absolutamente nada que ver con la Noche de Brujas más allá de estar ambientado en la noche del 31 de octubre.

Por las encontradas opiniones que ha despertado, Holidays no parece ser una película para todo el mundo, y ha terminado por ser menos accesible de lo que prometía, pero teniendo en cuenta que la premisa de una antología de historias basadas en diferentes festividades era algo que estaba destinado a ocurrir, me alegra que haya sido una cinta de horror independiente la que haya dado el paso adelante. Hay aquí algunas historias muy buenas, imágenes retorcidas y fuera de lo común, y sobre todo algunos nombres de los que sin duda estaré buscando más cosas para traer a colación aquí.

domingo, agosto 14, 2016

Reseña: The Conjuring 2 (2016)

Tanto tiempo después de haber salido de cartelera, era un poco reacio a hacer una reseña de The Conjuring 2 (2016). Sin embargo, sería un error dejarla pasar ya que con toda seguridad será una de las inevitables menciones a la hora de hablar de lo más destacado del cine de terror mainstream de este año. No podía ser menos ya que esta secuela (de la que originalmente no esperaba gran cosa) ha terminado por confirmar a James Wan como el director de terror por excelencia del cine de miedo comercial de nuestro tiempo. La cosa tiene su mérito ya que dentro de este mundillo Wan ha venido marcando la pauta en ambas vertientes del cine de miedo, tanto en su faceta de terror físico con la saga de Saw (2004) como también en el horror sobrenatural con cintas como Insidious (2010) y por supuesto The Conjuring (2013), cuya continuación tenemos aquí.

Al igual que la primera parte, esta secuela comienza con un pequeño prólogo de otro caso de los Warren, y ya desde los primeros fotogramas Wan juega con la familiaridad del público asiduo al horror cuando el alejamiento de la cámara nos muestra las inconfundibles ventanas de la casa de Terror en Amityville (1979), probablemente uno de sus casos más sonados y que ya de entrada establece el tono de la película a la vez que introduce un sentido de urgencia en el argumento al enfrentar al matrimonio de Ed y Lorraine con un nuevo némesis. Sin embargo, esto es sólo una escena al comienzo porque el argumento realmente va de otra cosa: tal como todos sabéis ya, el caso al que los Warren se enfrentan esta vez es el del llamado "poltergeist de Enfield", una de las más famosas historias "reales" de fantasmas de Inglaterra, y que ya ha sido material de adaptación de numerosas películas, entre ellas la excelente Ghostwatch (1992), que aprovecho para recomendar una vez más.

Una vez establecida la premisa, la verdad es que no hay muchas novedades en esta segunda parte. The Conjuring 2 toma muchas de las pautas ya establecidas no sólo por su antecesora sino por gran parte del cine de terror sobrenatural de décadas pasadas. Sin embargo, esto es en gran medida una buena noticia porque tanto la dirección de Wan está a años luz de lo que normalmente solemos ver en el cine de miedo comercial. Una cosa que siempre se destaca aunque nunca lo suficiente es cómo la película se niega a utilizar sustos "falsos", es decir que aquellas escenas que buscan crear una tensión en el espectador siempre culminan en algo realmente sobrenatural y no toman al público por idiota. Pero curiosamente, si la película funciona es sobre todo por los Warren y porque la relación entre los dos es el auténtico centro emotivo de la trama, mucho más que la típica premisa de la familia en peligro. Esto es algo que nunca está de más repetirlo porque los verdaderos Ed y Lorraine Warren no eran ni por asomo tan carismáticos y ciertos detalles sobre su vida y aventuras los convierte en personajes bastante cuestionables que son ampliamente superados por sus contrapartes en la ficción.

Entiendo que el 2 en el título pueda alejar incluso a aquellos que gustaron de la primera parte pero sería un error. Esta continuación de The Conjuring es una muy buena película de miedo que demuestra que detrás de ella se encuentra gente no sólo conocedora de las cosas que funcionan en este género sino además con un mínimo de respeto por su público, además de contar con un ángulo dramático poco usual en este tipo de producciones. En serio, creo que el único problema real que tiene esta película es que, a la hora de la verdad, no es tan buena como la primera parte, por lo que las inevitables comparaciones no le harán justicia. 

jueves, agosto 11, 2016

Reseña: Lights Out (2016)

Apadrinada por James Wan y arreada como una de las apuestas más exitosas del cine de terror comercial de este verano, Lights Out (2016) es una película a la que confieso no le tenía muchas ganas, y ya desde su primer avance me parecía que era poco más que un concepto estirado de forma un tanto superficial y que echaba mano de un repertorio de trucos muy vistos en el cine de miedo contemporáneo. Si la terminé viendo ha sido porque en su país de origen ha tenido por lo visto una muy positiva recepción y hasta se ha granjeado comentarios más o menos entusiastas de gente de cuyo criterio me suelo fiar. Al final ha resultado ser poco más de lo que me esperaba: algunas de las ideas que muestra son interesantes, como interesantes son muchos de los recursos que utiliza a la hora de mantener en tensión al público, pero tal como me temía estamos ante un producto prefabricado que no sorprenderá a nadie. 

El planteamiento inicial de la película es, eso sí, un gimmick en estado puro: una familia acosada por un terrible espíritu vengativo que sólo puede atacar en la oscuridad y cuyas apariciones coinciden con la degeneración mental de la madre, cuyo vínculo con la realidad se resquebraja frente a la impotente mirada de su familia. Aquí no hay ambigüedades de ningún tipo ni hay cabida a interpretaciones alternativas: desde la primera escena sabemos que el fantasma es real, nos quedan tremendamente claros sus poderes y limitaciones, y sabemos que la madre realmente no está hablando sola sino que se dirige a la presencia de ese espíritu maléfico que se ha apoderado de su casa. 

Una cosa que no me esperaba y que ha sido para mí la única sorpresa positiva ha sido el comprobar que en Lights Out hay una serie de ideas que la alejan un tanto del terror convencional y la acercan a algo parecido a un contenido dramático. La idea de una maternidad que te desborda y del monstruo ligado a la enfermedad mental traerán a colación las inevitables comparaciones con The Babadook (2014), película que sospecho estuvo en la mente de aquellos que dieron forma a este producto final. Sin embargo, estas similitudes son superficiales y mucho me temo que sus responsables hayan renunciado a cualquier atisbo de profundidad o ambigüedad con el objetivo de hacer la película más digerible para un público mayoritario, lo cual por lo visto les ha dado un gran éxito. Esto parece así ya que la propia idea de la película no deja de ser poco más que el concepto llevado a largometraje de un famoso corto del mismo director, David F. Sandberg, que se viralizó en redes sociales hace ya un tiempo y que seguramente habréis visto. 

Al final creo que eso ha sido lo más frustrante de la película: hay ideas y conceptos muy buenos y genuinamente interesantes que por desgracia están hundidos en una producción comercial estándar, ya que a la hora de la verdad esta es básicamente una cinta sobre un monstruo que sólo se puede mover en la oscuridad, y cuya historia mil veces vista está aderezada con la típica música incidental que te dice lo que debes sentir en todo momento, los falsos sustos, el diseño poco inspirado del fantasma y por supuesto la ya clásica escena de exposición con flashbacks y muy convenientes registros audiovisuales que explican el secreto del pasado que dio origen a la maldición. Agradezco que haya sido corta (menos de hora y media, algo insólito hoy en día), pero me ha parecido poca cosa y dudo mucho que vaya a quedar en mi memoria. El director, por cierto, será el encargado de la secuela de Annabelle (2014), por lo que correrá el riesgo de ser fagocitado por este cine de terror de consumo rápido que le ha dado la bienvenida.

domingo, junio 12, 2016

Reseña: La bruja (2015)

Si habéis estado al menos ligeramente pendientes del panorama de cine de terror de las últimos semanas entonces es más que probable que hayáis escuchado hablar de La bruja (2015), debut como director del norteamericano Robert Eggers y un trabajo que ha causado sensación incluso más allá de los aficionados de dicho género dondequiera que ha estado. tanto que a diferencia de la mayoría de estas producciones independientes de cine de miedo, incluso ha tenido un pase comercial en sitios donde normalmente estos trabajos no suelen tener mucha cobertura. Con esto quiero decir que cuando me acerqué a ella lo hice motivado por un hype tremendo que, para variar, ha resultado estar muy bien fundado; estamos sin duda ante una de las películas de terror más sobresalientes de este año, y sé que lo estamos porque ya incluso tenemos un buen puñado de críticos que dice que realmente no se trata de una película de terror.

Saliendo airoso del nada desdeñable desafío de hacer cine de terror con ambientación de época, Eggers lleva su película al pasado colonial de Estados Unidos cuando una familia de puritanos de la Nueva Inglaterra son expulsados de su comunidad debido a su heterodoxia religiosa y se mudan a los límites de un misterioso bosque, donde sufrirán el acoso de una bruja que utilizará a los niños de la familia en su contra. Es importante mencionar que a pesar de que el drama entre los personajes y su subtexto de resentimiento, sexualidad reprimida y secretos contribuye en gran medida a las desgracias de la familia, la existencia sobrenatural del Mal es presentada como algo real desde el principio: la bruja en cuestión existe, como existe la magia negra que poco a poco se va apoderando de la familia hasta desembocar en un inmejorable y sangriento final. Lo que realmente impresiona es que Eggers no se ha conformado con utilizar las formas típicas de este tipo de cine sino que ha logrado imprimir a su cinta de un realismo más apropiado para un drama de época: todo en la película está dedicada a conseguir esa inmersión total del espectador en el mundo que ha creado, desde el impecable diseño de producción y vestuario, pasando por ese inglés deliberadamente arcaico extraido de la Biblia de Ginebra, hasta la fotografía de luz natural y las proporciones de una pantalla con un mayor espacio vertical para poder captar en su plenitud la altura de los árboles y la inmesidad del bosque. Estéticamente es una película maravillosa cuyas imágenes se quedan en tu mente mucho después de haberla visto, y que al mismo tiempo consigue un ambiente en verdad inquietante que hace que el espectador se sienta, como la familia, completamente desamparado en aquel sitio inhóspito que parece alejado de la mano del hombre civilizado y de su Dios protector.

Esto último me lleva a una cosa que se ha mencionado hasta la fecha en muchas reseñas, y es supuesta presencia de una especie de crítica hacia la religión en cuanto a la actitud de la familia y la naturaleza del mal que les acecha. Me ha parecido curiosa esa visión ya que mi experiencia con la película ha sido precisamente la contraria, y esto es algo que se ha reforzado después de leer varias entrevistas a su director e incluso haberle escuchado en el pase del festival donde la vi: La bruja me ha parecido ante todo una cinta que habla sobre la religión como símbolo supremo de comunidad, y lo que desencadena las desgracias que caen sobre la familia protagonista es precisamente el haber abandonado la seguridad que brindaba su comunidad y su religión y haberse expuesto por lo tanto a los peligros de aquella presencia foránea que habita en el los bosques fuera de su civilización, ese monstruo que acecha fuera de su Fe. Esto también se ve reflejado en su final, el único posible si tenemos en cuenta la necesidad por parte de la protagonista de buscar su seguridad adentrándose en otra comunidad que le ofrece la protección que su familia ya no puede darle.

Pero claro, esto es tan sólo una opinión muy subjetiva, y lo más interesante de esta película es la gran cantidad de lecturas que ofrece y su negativa a darnos los clásicos puntos reconocibles de una historia de terror convencional. Esto último quizás explique el que tantos críticos hablen de ella como algo que "trasciende" su género, como también puede que explique el otro punto que más se ha comentado en casi todas las reseñas que he leído, y es la gran diferencia de apreciación que ha tenido esta primera cinta de Eggers entre la crítica y el público mayoritario, que al parecer no ha quedado tan impresionado con ella como el selecto público cinéfilo. Craso error, si me lo permitís, y uno que muy probablemente se deba a la negativa por gran parte del espectador medio de salirse de los esquemas marcados por los grandes éxitos del gore o el horror sobrenatural. Por favor, dadle un pase, porque esta es sin duda una de las mejores de este año del que todavía no hemos gastado ni la mitad.

miércoles, mayo 11, 2016

Reseña: Hush (2016)

En este blog ya hemos reseñado al director Mike Flanagan en dos ocasiones: con la excelente Absentia (2011) y la un poco menos pero también muy recomendable Oculus (2013). Para esta su tercera película de terror, Hush (2016), Flanagan acomete un reto muy diferente con una película completamente distinta que abandona el ángulo sobrenatural para abrazar un relato minimalista de invasión domiciliaria, y a pesar de que en esta ocasión no nos muestra nada que no hayamos visto en muchas otras ocasiones, el resultado está lo suficientemente bien hecho como para que merezca darle una oportunidad.

Confieso que me esperaba lo peor ya desde la premisa, puesto que la idea de una joven escritora (interpretada por la esposa y habitual guionista de Flanagan, Kate Siegel) que vive sola en una cabaña en medio del bosque y es de repente acosada sin mayor explicaciones por un asesino enmascarado es algo que se ha hecho muchas veces y en la mayoría de los casos muy mal. Hay un par de sorpresas, sin embargo, ya que no estamos aquí ante una cinta como I Spit on Your Grave (2010) (probablemente la más obvia referencia que se me viene a la cabeza en este momento) sino a algo por el contrario mucho más sutil y que nada tiene que ver con la venganza sino con la idea de una mujer que se niega a convertirse en víctima y que busca por el contrario imponerse sobre su agresor, algo que acerca más la premisa al estilo de You're Next (2013). Como extra, la cinta introduce en su argumento un grado más de dificultad al hacer de la protagonista una sordomuda, con lo que se plantea una disparidad entre ella y el asesino más allá de su talento para la violencia.

Este último ángulo tampoco es novedoso (creo recordar varias películas cuya trama tiene que ver con el enfrentamiento entre un asesino y alguien con algún tipo de discapacidad), pero a pesar de su escasa originalidad hay muchas cosas a destacar de esta película, siendo la principal de ellas (para mí al menos) la naturalidad que Flanagan da a los personajes, sobre todo al asesino a quien desde los primeros minutos vemos quitarse la máscara, algo que una película más convencional nunca hubiese hecho. A pesar de que en ningún momento se nos revelan o explican las motivaciones de este para cometer el crimen, la verdad es que dichos motivos no importan y aún así la cinta dota al personaje de una gran carga de humanidad al hacerlo falible, dado a perder el control en numerosas ocasiones y a recurrir a su astucia en aquellos momentos en los que se ve clara y temporalmente superado.

Por supuesto que hay también su buena carga de lugares comunes de este tipo de historias, y algunos aspectos del final se ven venir desde mucho antes, pero la atmósfera dada por la supuesta limitación de la protagonista (y digo supuesta por motivos que no voy a revelar pero que quien lea estas líneas muy probablemente podrá intuir), las actuaciones y la genuina tensión generada en varios momentos hacen que Hush destaque como una muy eficiente película de invasión domiciliaria, y aunque sin duda alguna es la más convencional de las tres entregas de terror de Mike Flanagan hasta el momento, se hace muy recomendable. 

jueves, mayo 05, 2016

Reseña: Harbinger Down (2015)

Primero que nada un poco de historia para ponernos en contexto.

En el 2011 Universal tuvo la brillante idea de hacer un remake de La cosa (1982), uno de los más famosos trabajos de John Carpenter. Tras una producción algo accidentada en la que no se sabía si tendríamos una secuela o una nueva versión, el engendro terminó siendo un poco las dos a la vez, y a pesar de que oficialmente no se anunció como tal, La cosa redux terminó siendo un remake de la cinta del 82 con una protagonista femenina. Poco de eso importa porque Universal, sabiendo que gran parte de la gracia de la original estaba en la calidad de sus efectos especiales, tomó la sabia decisión de contratar a la gente de Amalgamated Dynamics, al mando de Alec Gillis, quienes no sólo eran grandes admiradores de la cinta de Carpenter sino que encima tenían una vasta experiencia en la creación de efectos especiales "físicos" con películas memorables como Aliens (1986), Tremors (1990) y un largo etcétera. Sin embargo, debido a una extraña e inexplicable pirueta, el estudio decidió a última hora sustituir la mayor parte del trabajo de AD con efectos digitales, dando al traste con lo que se perfilaba hasta entonces como uno de los mejores desempeños de la compañía. Motivado por esta frustración, Gillis y su equipo decidieron hacer su propia película, con un presupuesto mucho menor y (parcialmente) financiada a través de Kickstarter. El resultado fue Harbinger Down (2015).

Y eso es lo que es la película en el fondo: un desquite realizado principalmente como vehículo de lucimiento para un estilo de efectos especiales que nunca se llegó a emplear. En ese sentido, Gillis y compañía han hecho prácticmente un remake encubierto de la cinta de Carpenter con un argumento y premisa casi iguales: un grupo de científicos a bordo de un barco pesquero en el ártico recuperan un vehículo espacial ruso congelado por más de treinta años y sin saberlo traen a bordo a una criatura capaz de mutar su cuerpo y alimentarse de los incautos tripulantes. Pero no se trata únicamente de un homenaje a La cosa, sino a todo el cine de monstruos de los ochenta, no sólo en cuanto a las técnicas de efectos empleadas (no hay CGI en la película) sino también en gran medida en cuanto al ritmo y argumento, bastante básico y sin demasiadas sorpresas.

Teniendo en cuenta esto, hay aquí unos efectos muy buenos no solamente en cuanto al diseño del monstruo sino en cuanto al desmembramiento de sus víctimas, y la presencia del veterano Lance Henriksen en un papel secundario otorga a la película cierto grado de legitimidad. En ocasiones, sin embargo, la falta de presupuesto se hace notar de manera dolorosa: una fotografía deliberadamente oscura para intentar tapar en la medida de lo posible las carencias de los monstruos, las escenas de cubierta rodadas en un evidentísimo plató, y algunos ejemplos de product placement tan obvios que dan un poco de vergüenza ajena. El apartado de las actuaciones tampoco es tan interesante, con Henriksen y Milla Bjorn siendo los únicos del elenco que hacen realmente algo atractivo, esta última con el que probablemente sea uno de los mayores estereotipos rusos que nos podamos echar a la cara. 

Lo peor de todo es que estamos ante una película realmente interesante. Es imposible no compararla en ocasiones con La cosa, y en ese sentido sale perdiendo, pero resulta muy entretenida y el equipo de AD sabe brindarnos al menos algunas imágenes memorables en cuanto a la terrible criatura antagonista. Nada de eso parece haber sido suficiente: la recepción de la película fue un tanto fría y no ha tenido el éxito que se esperaba. En mi caso, me ha servido para darme cuenta de cómo han cambiado ciertas cosas en el mundo del cine hoy en día: cuando pienso en "serie B" normalmente pienso en algo como esto, con unos mínimos estándares de calidad que incluso el mal llamado "cine cutre" debe mantener. Hoy en día, por el contrario, parece ser que este lugar está reservado para películas con tiburones en el espacio que sólo pueden apreciarse de forma irónica. Con esto lo que quiero decir es que, con todo y sus innegables carencias, algo como Harbinger Down está a años luz de cualquiera de los subproductos de The Asylum o la cadena Syfy. Por lo visto, sus responsables han salido un tanto quemados de la experiencia, y difícilmente veamos un nuevo trabajo de Alec Gillis como director en un futuro cercano. En se sentido recomiendo este muy interesante vídeo con Gillis hablando de por qué el crowfunding no salvará al cine.

sábado, marzo 26, 2016

Reseña: Creep (2014)

Creep (2014) es ante todo la enésima entrega del por lo visto ya omnipresente formato de cine de metraje hallado, pero no sólo eso: es también un trabajo completamente minimalista y al menos interesante en cuanto a que realiza un intento de crear una historia de terror con apenas dos personajes y una serie de diálogos en gran parte improvisados, por mucho que la situación de la que parte la trama sea muy típia. Con todo y eso no me ha parecido una película demasiado destacable, o al menos no más allá de lo minimalista que resulta y del trabajo de sus dos únicos intérpretes. Los motivos por los que no me ha parecido gran cosa se deben en gran medida a la elección de las formas típicas del terror documental, y también al desaprovechamiento de su premisa y del por lo general muy buen ambiente que consigue crear en su primera mitad.

Pero primero que nada hay que hablar un poco de lo que se trata la película: Creep es también un claro ejemplo de ese modelo de historias en las que el protagonista es seducido por algo "demasiado bueno para ser verdad". En este caso, nuestro personaje principal es un joven cineasta que acepta un encargo visto en un anuncio puesto por un misterioso hombre que lo cita en una cabaña apartada de la civilización y que le pagará una buena suma simplemente por grabar su vida cotidiana durante un día en una especie de video-diario de confesiones. No cuento más porque la sorpresa acerca de lo que empieza a suceder es parte del disfrute que la cinta ofrece, pero basta decir que, muy previsiblamente, aquella oferta resulta tener un reverso siniestro y la interacción entre los dos personajes comienza a cobrar tintes cada vez más inquietantes a medida que el día transcurre y la psique de este desconocido es expuesta.

Lo primero que debo decir es que ya de entrada el hecho de que esta fuese un película de metraje hallado ya me echó para atrás, sobre todo teniendo en cuenta que el formato no está del todo justificado más allá de un punto de vista meramente presupuestario. Me explico: hay un momento en el que uno de los personajes hace una referencia explícita a Mi vida (1993), cinta en la que se intercalaba el video-diario de un hombre enfermo de cáncer terminal con escenas en perspectiva omnisciente de toda la vida, en la evidente suposición de que no todo el día a día de una persona tiene por qué ser grabado. Es curioso que Creep no haya decidido optar por el mismo estilo dual ya que le habría sentado muy bien, sobre todo en la segunda mitad de la película, cuando el protagonista continúa guardando un meticuloso registro de todo lo que le ocurre a pesar de que no tiene ningún motivo para hacerlo, o al menos ninguno que haya sido explicado antes.

Esta segunda mitad es para mí lo que al final hizo de esta cinta algo poco destacable, y que desinfló por completo la sorprendente tensión generada durante los primeros cuarenta minutos. De hecho, me atrevería a decir que esta es una obra que funciona mejor en su sencillez inicial, ya que con muy pocos recursos, con escenarios naturales, dos únicos actores y diálogos, consigue sus mejores momentos. Pero esto es también lo único que puedo destacar de ella. Del resto, poca cosa a decir verdad.

domingo, marzo 13, 2016

Reseña: Amityville 4: The Evil Escapes (1989)

Años atrás, cuando prometí revisar en este blog toda la saga de Amityville, lo hice motivado no únicamente por un mero afán completista sino también por el hecho de que yo, personalmente, no conocía dicha saga en su totalidad, ya que había visto únicamente las dos primeras entregas de la trilogía original. Digo "trilogía original" porque si bien esta saga ya tiene la nada despreciable cantidad de trece películas en su haber (con la última, Amityville: The Awakening (2017), a estrenarse pronto), hasta la llegada del remake del 2005 sólo las primeras tres llegaron a estrenarse en cines, mientras que el resto fueron producidas para la tele o el mercado de estrenos directos a formato doméstico. Este es el caso de Amityville 4: The Evil Escapes (1989), que se estrenó para la televisión y que hoy en día es famosa por ser una de las peores entregas. Los calificativos se quedan cortos, a decir verdad, y sólo podría recomendarla para esos completistas/masoquistas curiosos por ver los puntos más bajos de una saga inexplicablemente longeva.

Una cosa debo aclarar, sin embargo: la idea de la que parte esta cuarta entrega es hasta cierto punto muy interesante y da pie a elucubraciones acerca de la trama que podrían haber sido muy exitosas en otras manos. El subtítulo de la entrega no es casual ya que en esta ocasión el argumento se desarrolla por primera vez fuera de la misteriosa casa del 112 de Ocean Avenue, la cual finalmente ha sido desvalijada y sus muebles puestos a la venta en la calle. Es aquí donde comienza la historia, cuando una lámpara de pie de la casa es comprada y llevada a California sin saber que dentro de ella se esconde parte de la maldición, con las muy previsibles consecuencias. De entrada la idea de la maldición de la casa extendiéndose por todo el país a través de los objetos que en ella estaban me parece muy buena, y ciertamento más aprovechable de lo que al final hicieron, sobre todo porque al intentar darle un diseño "tenebroso" a la lámpara lo único que consiguieron fue arrojar por la borda cualquier atisbo de seriedad que uno podría haberle dado a la película.

Precisamente el diseño de la lámpara es lo que arruina por completo una historia que ya de por sí no tenía mucho que ofrecer. Aparte de las evidentes limitaciones que tiene por fuerza un trabajo hecho para la televisión en abierto, Amityville 4 no tiene ningún reparo a la hora de calcar elementos que funcionaron en otros éxitos de los ochenta, principalmente Poltergeist (1982), de la que toma la idea de una niña pequeña que tiene una particular conexión con la entidad sobrenatural y que por supuesto se convierte en el blanco principal de la amenaza que se esconde dentro del artefacto.

Hoy en día, imagino que una película como esta puede funcionar únicamente como disfrute irónico, y como prueba de que siempre se puede caer del estrellato ya que la protagonista de esta cinta es nada menos que Patty Duke, quien tuvo una carrera brillante en su juventud en la que ganó hasta un Oscar y que sin embargo hace de la cara más reconocible en este despropósito que, curiosamente, no mató la saga sino que fue sólo el punto de partida de una debacle que todavía se extiende hasta nuestros días. Atención al hilarante final cuando la lámpara diabólica es derrotada de la forma más disparatada y ruidosa posible. 

jueves, marzo 03, 2016

Reseña: Contracted (2013)

Tras más de una década siendo explotado de manera reiterada tanto por el mainstream como por trabajos más independientes, la gracia del subgénero zombi pasa por encontrar nuevos filones y formas de contar lo que básicamente viene siendo la misma historia de siempre. Algo así pasa con Contracted (2013), uno de los ejemplos más recientes de esta tendencia. La mejor forma de definirla sería hablar de una película de zombis "lenta", una que a diferencia de la mayoría de sus congéneres busca hablar del inicio mismo de la plaga, la progresiva evolución del paciente cero, que se nos presenta ante la cámara como una historia de degradación corporal y metamorfosis que se va haciendo cada vez más grotesca a medida que nos acercamos hacia su muy predecible desenlace.

El desarrollo de la película es, de hecho, tan lento que casi siento que incluirla en el subgénero zombi calificaría como spoiler, pero no lo es porque si bien nunca se menciona aquella palabra con "z", todo lo que ocurre en pantalla será fácilmente reconocible incluso para aquellos no muy metidos en este subgénero. Lo interesante en este caso, y aquello que evidentemente se ha querido destacar, es cómo la protagonista llega allí, iniciando la trama con una jovencita que tras ser abusada sexualmente en una fiesta comienza a ver cómo su cuerpo se descompone frente a sus ojos y cómo incluso su mente y comportamiento comienzan a sufrir grandes cambios a lo largo de los varios días que dura la infección.

El párrafo de arriba debería dejar aún más claro si cabe el evidente discurso de Contracted acerca de las enfermedades de transmisión sexual, algo que nos reitera una y otra vez aunque por desgracia con muy poca efectividad. A pesar de que la idea resulta interesante (y agradezco que no hayan optado por el formato de metraje hallado) el lento desarrollo de algo que en el fondo ya conocemos hizo que la película me pareciera muy aburrida y además llena de momentos de una falta de lógica insólita: resulta increíble, por ejemplo, cómo la protagonista nunca parece tener el más mínimo interés en averiguar nada sobre el hombre que abusó de ella en la fiesta a pesar de que sabe evidentemente que es él la causa de su extraña mutación. En vez de eso tanto ella como la película parecen insistir en explotar un drama juvenil con triángulo amoroso incluido que francamente se siente fuera de lugar y como poca cosa comparada con el horror de aquella transformación. 

Teniendo esto en cuenta, la única baza que la cinta logra meter a su favor es el factor grotesco de la decadencia física de su personaje principal, un deterioro al que en mi opinión el resto de personajes no da la importancia debida. Este aspecto estético es quizás lo único que puedo destacar porque como digo la película es muy aburrida y ya desde el principio sabemos exactamente cómo va a terminar. El tema de las enfermedades venéreas es constantemente referenciado pero no se saca de él nada realmente destacable, así que no se me ocurre ningún motivo para recomendarla. Si tenéis ganas de ver un trabajo zombi algo distinto y que también sirva de excusa para hablar de otros temas, es mucho mejor idea darle una oportunidad a la ya comentada y recomendada Deadgirl (2008), muestra de que el cine zombi todavía tiene mucho por dar y ángulos novedosos que aún pueden explorarse. 

domingo, febrero 28, 2016

Reseña: Absentia (2011)

En ocasiones hay películas que llegan por sorpresa y que conectan con cierto tipo de espectador de una forma completamente inesperada y difícil de explicar con palabras. Algo así es lo que me ha pasado con Absentia (2011), a la cual terminé acercándome no por recomendación alguna sino por completismo, ya que esta cinta de terror independiente precedió la entrada al mainstream de Mike Flannagan, el director de Oculus (2013). Pero a diferencia de esta última, que es al final de todo una cinta de fantasmas más o menos convencional, esta ópera prima de la que hablamos hoy es una extraña mezcla de terror cósmico con fantasía oscura, enclavada en un escenario puramente urbano pero con un argumento que remite a miedos muy antiguos, a unos arquetipos mitológicos que trascienden las culturas. Es también una película con la que me he sentido muy identificado puesto que sus ingredientes son temas que me han interesado desde siempre. Como mencionaba arriba, es una historia con la que he conectado enseguida, y espero que sepan perdonarme si no logro transmitir ese entusiasmo.

Esta historia a la que me refiero es algo que no puedo adelantar sin contar prácticamente toda la película así que simplemente mencionaré la premisa inicial: la historia de dos hermanas que se reencuentran en un intento por recomponer sus vidas. Una de ellas busca encontrar su camino y recuperarse de su adicción, mientras la otra intenta desesperadamente volver a hallarse a sí misma tras dar por perdido a su marido, quien desapareció misteriosamente siete años atrás y que sólo ahora ha sido declarado legalmente muerto "in absentia". Es precisamente esta desaparición lo que constituye el centro de la película debido a su conexión con una presencia en el aparentemente tranquilo vecindario donde las dos mujeres viven, uno el que se esconde un mal muy antiguo.

Es a partir de aquí, con unos efectos especiales casi inexistentes y una atmósfera basada únicamente en el misterio de lo que ha sucedido, que la película consigue toda su efectividad. A pesar de que hoy en día el término "tintes lovecraftianos" ha sido abusado hasta la saciedad, lo cierto es que el argumento sí que tiene muchos elementos del autor de Providence, sobre todo una vez que el secreto de lo ocurrido comienza a ser revelado y este abre la puerta a lo irracional, a algo que está más allá de la realidad humana y que rompe con la apariencia de normalidad que desprende del barrio donde se lleva a cabo la historia. Todo esto, insisto, sin apenas romper ese foco en los personajes y en su dilema particular. De hecho, la única concesión al horror más tradicional que hay aquí reside en una secuencia explicativa donde se habla de los antecedentes de aquello que está ocurriendo, eso y el nihilismo propio de una cinta de horror de carácter cíclico presente en su por otro lado muy eficiente desenlace.

Por todos estos motivos Absentia ha sido una de las mayores sorpresas que me he llevado últimamente y una cinta que en verdad lamento mucho haber dejado pasar en su momento. Teniendo en cuenta este trabajo y los resultados conseguidos en una cinta comercial como Oculus, Mike Falanagan puede convertirse en un director a tener muy en cuenta, y los próximos proyectos en los que está embarcado (incluyendo una posible adaptación de la novela de Stephen King El juego de Gerald) pintan como una posible confirmación de esto.