miércoles, enero 11, 2017

Reseña: Before I Wake (2016)

A pesar de no ser la última en rodarse y de haber estado un tiempo perdida en un limbo esperando estreno, Before I Wake (2016) es la película más reciente de Mike Flanagan, un interesante director que hemos recomendado aquí muchas veces y que todavía, visto lo visto, tiene mucho que ofrecernos. Este largometraje, que originalmente estaba titulado Somnia (tengo entendido que incluso dejaron este título en varios países fuera de Estados Unidos) vendría a completar una especie de trilogía no-oficial de lo sobrenatural en concordancia con dos de sus trabajos anteriores, Absentia (2011) y Oculus (2014). Se trata, sin embargo, de una película muy distinta en la que incluso su clasificación dentro del género de terror queda en entredicho, siendo en cambio una especie de drama sobrenatural con algunos elementos de miedo. 

Este drama comienza con una pareja (Kate Bosworth y Thomas Jane, a quién últimamente estoy viendo en cuatro de cada cinco estrenos de terror comerciales) que ha perdido a su hijo en un trágico accidente y que decide adoptar un niño, sólo para descubrir muy pronto que este crío tiene una muy extraña habilidad: la facultad de materializar sus sueños cuando duerme. El problema, y algo que sin duda podéis anticipar tratándose de una película de este género, es que las pesadillas del joven Cody también se manifiestan en el mundo real, en ocasiones con terribles resultados. 

La idea de la que parte es muy buena, y lo bueno es que una premisa tan atractiva como esta está bien aprovechada ya desde el principio, sobre todo evitando la trampa usual en este tipo de historias al hacer del niño alguien consciente de su poder y que desesperadamente intenta ser "normal", al mismo tiempo revirtiendo uno de los principales miedos infantiles como es el miedo a la oscuridad y a esa hora justo antes de dormir donde todo es posible. Aquí ocurre al revés: el verdadero peligro tiene lugar durante el sueño, lo que al principio puede parecer una vuelta a los preceptos de Pesadilla en Elm Street (1984) pero al contrario se muestra como algo nuevo y una idea bastante original que da para mucho juego. También a diferencia de muchas otras películas, los padres adoptivos de Cody no tardan mucho en descubrir las habilidades del niño e incluso surge una muy interesante subtrama acerca del aprovechamiento de sus poderes en una forma que casi califica como explotación sentimental. Es en general un guión con unas ideas muy buenas.

Donde quizás esté el ángulo decepcionante, para algunos, es que no estamos realmente ante una película de terror sino ante una obra de fantasía oscura con un mayor hincapié en el lado dramático de los protagonistas, la pérdida del ser querido y la presencia en todo esto de un "monstruo" que en cierta medida representa el dolor de esa pérdida. En muchos sentidos me recordó mucho a Mamá (2013), aquella producción de Guillermo del Toro que ya reseñamos tiempo atrás y con la que comparte tanto sus fortalezas como sus principales problemas; al igual que en aquella película, el monstruo del que hablamos aquí está sobrexpuesto, se muestra prácticamente desde el principio y cada vez que aparece lo vemos, por lo que resulta cada vez menos inquietante. Mucho más tenebroso, en cambio, es el ambiente creado por algunos de los momentos más "felices" de la película, especialmente todo lo que tiene que ver con el recuerdo del hijo muerto. Algunas de esas escenas son sin duda las más terroríficas y memorables de todo el conjunto. 

Al igual que como suele ocurrir en el cine de Flanagan, el final es lo mejor de todo porque se niega a dejarle todo masticadito al espectador y es, en cambio, bastante ambiguo en cuanto a su resolución. En muchos aspectos es un final "feliz" pero ciertamente no es un final "fácil". Al menos carece del cinismo fatalista que suele impregnar la mayor parte del cine de terror de hoy en día, a pesar de que ocurren cosas terribles. En definitiva, es una muy buena película que por desgracia no parece haber tenido mucha repercusión, quizás por haber sido vendida como una película de miedo y por haber retrasado su estreno considerablemente debido a la quiebra de su distribuidora en Estados Unidos.

sábado, diciembre 31, 2016

Brevísimo ránking de horror del 2016

Estamos vivos. Hemos llegado al 31 de diciembre de este agonizante 2016 y nuevamente es la hora de recogerlo todo y ofreceros las tres películas de horror que nos han gustado más de este año. En esta ocasión quedará más patente que nunca cómo han cambiado mis gustos en lo que se refiere a cine de miedo y cuales son los Temas y estéticas que me interesan, y aunque paradójicamente ha sido el año en que más cine hemos visto, también ha sido aquel en el que hemo podido escribir menos debido a otros proyectos que han acaparado nuestra atención. A pesar de todo, no podíamos dejar de acudir a esta cita anual. Sé de sobra que las listas son un cliché, así como también sé de sobra que eso no me importa en lo absoluto. Aquí van nuestras tres favoritas, con una mención especial para vuestra favorita, que me habéis dejado bien clara en la encuesta realizada cada año.

POSICIÓN No. 3

En la tercera posición del podio tenemos a I Am The Pretty Thing That Lives In The House (reseña aquí), la primera película de terror producida por Netflix que nos trae además el regreso de Oz Perkins, director que ya se había conseguido colar en nuestro ránking del año pasado. Una de las mejores producciones del año en lo que me respecta, y una muestra de cómo se consigue escapar de los lugares comunes del terror mainstream volviendo en gran medida a los orígenes, con un ritmo, estética y temas que remiten a la obra de grandes como Henry James o Shirley Jackson. Es atmosférica, lenta y "aburrida", y definitivamente requiere un tipo especial de espectador, pero si queréis ver algo distinto, esta es la que os recomiendo.

POSICIÓN No. 2

Mucho más convencional aunque también muy contundente es nuestra segunda posición, la surcoreana Train to Busan (reseña aquí), estrenada en español por lo visto con el imperdonable título de Estación zombi. Diametralmente opuesta a nuestra entrada anterior, esta cinta de muertos vivientes es implacable en su rapidez, intensidad, y acción frenética de un tren de alta velocidad plagado de monstruos con una historia de redención familiar de por medio. Ha sido muy popular con el público allá donde se ha estrenado, y aunque muchos le han recriminado (comprensiblemente) sus concesiones al melodrama, a mí eso no me ha molestado porque con el tiempo es algo que he aprendido a aceptar como una de las constantes del cine asiático. En todo caso, es una prueba de que el subgénero zombi todavía puede dar sorpresas incluso dentro de su conocida fórmula.

 POSICIÓN No. 1

Lo mejor del año, sin duda alguna. No podía ser de otra manera: The Witch (reseña aquí) tiene todas las señas de estilo de un director veterano, por eso es más sorprendente el que se trate del debut de Robert Eggers, quien ha hecho una película de horror distinta a lo que nos solemos encontrar, tanto a nivel estético como en cuanto a las escasas concesiones que hace al cine de miedo, y sin embargo su trabajo contiene algunas de las escenas más inquietantes que hemos visto en mucho tiempo. Sin lugar a dudas mi favorita del año y muy probablemente una que estará entre lo mejor de esta década que entra ya en su fase final. Recomendadísima, aunque bien sé que no tengo que hacerlo.

MENCIÓN ESPECIAL

Os dije que no hacía falta recomendarla. The Witch ha sido también la escogida por los lectores de Horas de oscuridad como la favorita del año, en una de las escasas ocasiones en las que la opinión de los visitantes y de quien esto escribe han ido por el mismo camino. A pesar de ser poco convencional, la cinta de Robert Eggers parece haberse ganado a gran parte del público asiduo a este género, muy a pesar de la tremenda diferencia entre la opinión crítica y el público. Los resultados de nuestra encuesta, sin embargo, no mienten: 24% de nuestros lectores la han incluido entre sus tres favoritas, seguida por Don't Breathe (18%) y Train to Busan (17%). Curiosamente, The Girl With All The Gifts, que todavía no hemos reseñado, ha sido la única en no obtener ni un voto, quizás porque muy pocos la hayan visto aún.



Y eso ha sido todo en este año marcado por muertes de famosos, desastres a nivel político y blogueros con escasas actualizaciones. Nos veremos al otro lado del calendario con más, esperando que en las primeras semanas se resuelva uno de los mayores misterios de esta página: ¿cuál será la reseña número 666? Lo sabremos pronto.

viernes, diciembre 30, 2016

Reseña: Poltergeist (2015)

Recuerdo que el de Poltergeist (2015) fue uno de esos remakes que se anunciaron durante muchos años; casi una década llevaba escuchando sobre él hasta que finalmente se estrenó, y no fue hasta que vi el primer trailer que acepté que, efectivamente, se haría realidad. El avance no me dejó lo que se dice muy impresionado, pero le di el beneficio de la duda al ver que su elenco contaba con Sam Rockwell, un actor muy bueno poco dado a prestarse al tipo de producción banal que la cosa auguraba. Al final, resulta que las impresiones iniciales no iban demasiado desencaminadas: esta nueva versión del clásico de Tobe Hooper hecho 32 años después es un remake bastante superficial y sobre todo innecesario ya que decide tomar el camino fácil de cambiar muy pocas cosas con respecto a su antecesora, y los cambios que sí acomete son todos para peor.

La historia es exactamente la misma: una familia en dificultades económicas se muda a una casa en los suburbios y poco a poco descubre que su nuevo hogar está embrujado. Tal como en la cinta del 82, la irrupción de lo sobrenatural en el hogar familar es al principio benévola, para luego ir adquiriendo tintes cada vez más oscuros cuando resulta obvio que los fantasmas desean apoderarse de la pequeña niña de la familia, quien es pronto secuestrada por los espíritus y arrastrada a otra dimensión donde deberá ser rescatada por sus padres, con la ayuda de investigadores paranormales que conforman el lado puramente esotérico del argumento.

En su favor debo decir que en esta nueva entrega hay un intento sincero por hacer una versión moderna de Poltergeist (1982), sólo que siguiendo la filosofía de gente que piensa que la definición de "moderna" es simplemente volver a hacer la misma película amplificando aquellos elementos superficiales de la original, es decir los efectos especiales. Esto también significa que todos aquellos detalles que en la original eran mostrados con sutileza y ambigüedad aquí son arrojados a la cara del público de forma explícita. El mejor ejemplo de esto que estoy diciendo es algo que ya sabía iba a ocurrir desde mucho antes: en esta nueva versión, a diferencia de la original, llegamos a ver el mundo de espíritus al que es arrastrada la hija menor, por supuesto en toda su gloria CGI y en tres dimensiones. El imaginario de esta zona fantasma es, además, tremendamente convencional, lo que delata el abandono de esta nueva película de los preceptos esotéricos "new age" que tanto caracterizaron a la cinta original en su contexto de los ochenta. Aquí, por el contrario, el investigador paranormal interpretado por Jarred Harris es mucho menos interesante que Zelda Rubinstein, quien se convirtió en la imagen más identificable de la saga original junto con la pequeña niña, quien también es mucho menos memorable en esta ocasión. 

Pienso aún así que la mayoría de la gente rechazó este remake por los motivos equivocados. A juzgar por las expectivas que despertó antes y después de su trailer, casi todo lo que leí al respecto fue un cúmulo de prejuicios ante lo que intuían sería sólo un entretenimiento familiar cargado de efectos especiales. Dichas quejas eran un poco absurdas porque, tal como comentábamos al reseñarla hace un tiempo, la original era exactamente eso: un espectáculo de efectos con una trama sobrenatural que nunca llegaba a ser completamente de terror sino más bien de asombro hacia lo Desconocido. En esta, todos estos elementos están suavizados a excepción de los efectos, y aunque la película sí que intenta por momentos ser terrorífica de la manera más barata posible (léase el payaso malévolo y cierta escena con un taladro), todo se siente muy desganado y tremendamente superficial, con lo que incluso la subtrama de los apuros económicos de la familia, que parecía que sería importante al principio, es dejada pronto de lado.

Esta nueva versión de Poltergeist es poco más de lo que esperaba, y verla sólo me hizo sentir una mayor reverencia hacia la original de 1982, que todavía se mantiene vigente como una muy buena historia con la que iniciar a los más jóvenes en el cine de terror. Esta en cambio se siente como otro ejemplo más de un horror mainstream plagado de sustos típicos y fantasmas agresivos con niños de por medio, con todo bien explicado y que difícilmente será recordado después.  

miércoles, diciembre 28, 2016

Reseña: 10 Cloverfield Lane (2016)

El primer estreno importante en materia de terror que me perdí este año (al menos en su momento), 10 Cloverfield Lane (2016) es quizás menos interesante como película que como ejercicio de marketing no-convencional, algo por otro lado habitual en el cine de su productor, J.J. Abrams, y su compañía Bad Robot. En el caso de esta cinta de la que hablamos hoy, dicha campaña tuvo que ver con una genial manipulación de nuestras expectativas que vinculaban esta obra de Dan Trachtenberg (de la que no sabíamos casi nada) con la ya comentada aquí Cloverfield (2008). ¿Secuela? ¿Spin-off? Es difícil saberlo porque el trailer inicial no nos contaba casi nada, pero esa misma incógnita fue la que hizo de esta película un gran éxito, algo nada despreciable teniendo en cuenta que se rodó prácticamente en secreto, estrenándose con muy poca publicidad y encima en enero, el mes en el que Hollywood por lo general saca la basura.

Al final, y tal como nos tiene acostumbrados Abrams, todo ese misterio resultó ser algo que estaba sólo en nuestra cabeza: 10 Cloverfield Lane no tiene absolutamente nada que ver con Cloverfield, e incluso aquellas teorías que afirman que ambas películas tienen lugar en el mismo universo son sólo elucubraciones que fácilmente podrían extenderse a toda la obra de J.J. Abrams. En vez de eso es una historia propia en la que una joven huyendo de una relación fracasada tiene un terrible accidente de coche tras el cual despierta en un búnker, aparentemente prisionera de un hombre que afirma mantenerla encerrada por su propio bien, argumentando que el mundo exterior está acabando. La verdad tras este hecho, y la escalofriante posibilidad de que su captor esté diciendo la verdad, es de lo que va la película. 

Creo que si la hubiese visto en su momento mi reacción habría sido mucho más entusiasta, pero lo cierto es que me ha parecido un thriller muy eficiente que maneja y sostiene muy bien un suspenso genuino durante prácticamente todo el metraje. Gran parte de sus aciertos están en su elenco, sobre todo John Goodman, que hace el que probablemente sea uno de sus mejores trabajos hasta la fecha. Y lo mejor de todo es que, a diferencia de Cloverfield (que era en el fondo una película de monstruos muy convencional) esta es una cinta nada fácil que toma varios giros muy interesantes durante todo el trayecto. De hecho, en mi opinión es sólo al final cuando pierde algo de interés, con todo lo que ocurre posteriormente a una revelación que no voy a destripar aquí, pero que sin duda alguna fue lo más comentado en el momento de su estreno. Mi principal problema con esa revelación no tiene que ver con el brutal cambio de registro que la película sufre, sino porque dicho final alarga innecesariamente una historia que ya había terminado y que nos había dado un inmejorable clímax. Digamos simplemente que, una vez que como público hemos abandonado el búnker donde transcurre el noventa por ciento de la película, todo lo demás sobra. Podríamos haberlo justo en el momento de la Gran Revelación y habría quedado todo mucho más redondo.

Pero esto último es sólo un pequeño detalle porque justamente ahora, casi un año tras su estreno y diluida la influencia de sus expectativas y su marketing, 10 Cloverfield Lane se mantiene como una película muy atrevida y genuinamente efectiva en su minimalismo a pesar de que sus responsables hayan querido en ocasiones venderla como algo que no es. De hecho, en el cine donde se estrenó en mi ciudad la estaban dando en una sala IMAX 3D, lo cual visto la película es algo absolutamente inexplicable. 

lunes, diciembre 26, 2016

Reseña: We Go On (2016)

A menos que os la hayáis encontrado en algún festival, es poco probable que quien lea estas líneas haya conseguido ver We Go On (2016). Con esto no quiero hacer alarde alguno de exclusividad ni nada por el estilo, sino poner en evidencia que estamos ante una producción independiente muy modesta que difícilmente logre reunir el atractivo comercial necesario para un estreno fuera de su país. Esto es así también, en gran medida, porque se trata de un tipo de cine de terror que ya casi no se hace hoy en día, casi desprovisto de efectismos y que hace hincapié más bien en el lado dramático de sus personajes y en lo que produce en ellos la relación con el más allá. En el pasado hemos tenido ejemplos de películas que lo han hecho bien y otras que lo han hecho mal. Esta que tenemos hoy, por suerte, se encuentra en el primer grupo.

La trama es sin duda alguna lo mejor que tiene We Go On: en ella, un joven que sufre de una terrible depresión y de un patológico miedo a la muerte, decide poner un anuncio en el periódico ofreciendo una cuantiosa suma de dinero a aquel que consiga darle pruebas irrefutables de la existencia del más allá. Por supuesto, esta es una película de miedo, y tras algunos traspiés con charlatanes y timadores varios, nuestro protagonista finalmente se topa con más de lo que puede manejar, metiéndose de lleno en una historia de de espíritus rencorosos y dándose cuenta, de la peor manera posible, de que meterse en asuntos de fantasmas no es precisamente la decisión más sabia. Pero este argumento, que en otras manos habría sido dotado de sustos baratos y momentos claramente efectistas, consigue en esta película una interpretación mucho más sutil y afincada no tanto en los momentos de miedo (que los hay, sin duda alguna) sino en el viaje interior del protagonista y su relación con los demás, desde su madre en un principio escéptica pero que termina acompañándolo en su odisea, hasta todas aquellas personas que involucra en su demencial búsqueda.

En ocasiones anteriores realizamos alguna comparación entre esta película y El sexto sentido (1999) de M. Night Shyamalan, y la verdad es que sí se parecen mucho, y aunque We Go On resulta claramente menos estilizada y más modesta a nivel cinematográfico, sí que toca algunos de los mismos temas, aunque lo haga desde el punto de vista de los vivos. Tiene ante todo un muy buen guión, con una estructura genuinamente interesante que te hace querer saber cómo va a terminar, un detalle en el cuidado del argumento que yo personalmente no suelo ver en este tipo de cine. Esto me hizo perdonarle algunos de sus fallos como su poco interesante actor protagonista o algunos giros narrativos que se ven venir de bastante lejos.

A pesar de sus escasas ambiciones estéticas y su breve claudicación a algunos de los aspectos más superficiales del cine de fantasmas, estamos ante una muy buena película de horror sobrenatural que ciertamente merece ser más conocida. Pero insisto; no la vean esperando una muestra de terror visceral como las que abundan hoy en día porque las intenciones de esta película son otras. Aún así, vale muchísimo la pena y queda asbsolutamente recomendada por encima incluso de otras con una atmósfera más elaborada pero con ideas menos interesantes que esta de la que hablamos hoy.

domingo, diciembre 25, 2016

Algunas que debí comentar este 2016 (2 de 2)

The Eyes of My Mother. Una niña que vive con sus padres en una cabaña aislada en medio del campo es testigo un día de cómo su madre es brutalmente asesinada por un psicópata anónimo, lo cual tiene un siniestro efecto en ella que se irá agravando en su juventud. Me llevé una sorpresa con esta porque pensé que casi nadie la habría visto, pero resulta que estaba equivocado porque la he leído nombrada en muchos sitios, casi siempre destacándola como una de las mejores del año. En este sentido me temo que soy una voz discordante, porque si bien tiene grandes aciertos a nivel estético, en el fondo no deja de contar una historia y temas que ya hemos visto muchas veces en el torture-porn de principios de los dos mil de forma un tanto más efectista. Su entusiasta recepción por parte del público me ha recordado mucho a la también muy apreciada The Girl Who Walks Alone At Night (2014), no sólo por su estética de preciosa fotografía en blanco y negro, sino porque al igual que aquella película (falsamente) iraní, esta se apropia de códigos y temas del cine de terror y los disfraza bajo una fachada superficial de cine "serio" como si intentara darle una legitimidad que nadie ha pedido. Me ha gustado, pero con matices.

Under The Shadow. Y hablando de cine falsamente iraní, esta entrada un tanto más comercial resulta quizás más interesante por su ambientación en el Teherán de los primeros años de la Revolución Islámica que por su historia o las cosas que consigue hacer con ella. En muchos sentidos, es el equivalente farsi de Dark Water (2002), cinta en la que me hizo pensar muchas veces y con la que tiene numerosos paralelismos como la metáfora de abandono de un edificio que poco a poco se va quedando vacío y en un estado cada vez más ruinoso, así como la relación entre una madre y su hija acosadas por lo sobrenatural y la difusa figura del padre ausente. Tiene una estructura muy buena y me gusta que duranet la mayor parte de su metraje se niega a rendirse a efectismos baratos, aunque su final abrupto me pareció poco satisfactorio y sus numerosos guiños políticos se sienten como un agregado un tanto banal y arbitrario. Aún así, muy buena. 

What We Become. Esta cinta danesa de zombis ha ganado cierta notoriedad en todos aquellos festivales donde se ha presentado, y la verdad es que está muy bien porque centra toda la acción en un pueblo pequeño de Dinamarca en el que la llegada de la epidemia altera las vidas de todos. Hay un muy obvio cuestionamiento de las comodidades de la clase media progresista y sus endebles principios que se hace muy evidente desde el primer minuto, y aunque llegado el momento no escatima en escenas de terror con muertos vivientes, pronto queda muy claro que el principal peligro no son los cadáveres revividos sino la reacción de un gobierno autoritario contra el que sus acomodados ciudadanos no están preparados, algo que me recordó mucho a otra película de George Romero, The Crazies (1973). No tiene prácticamente nada que no hayamos visto antes y difícilmente sorprenda a los amantes de lo zombi, pero no ha estado mal.

Beyond the Gates. El éxito de la serie Stranger Things debería contribuir al interés por esta pequeña pero valiente película de terror acerca de un juego de mesa de los ochenta que arrastra a un par de hermanos a una situación límite con monstruos y una entrada a otra dimensión. No sólo el juego en sí mismo sino toda la atmósfera tiene un regusto evidentemente inspirado en otras obras del terror eighties que hemos reseñado aquí, y su componente nostálgico queda muy claro ya desde el principio, puesto que lo que reúne a los dos hermanos no es sino el desmantelamiento del otrora glorioso videoclub de su padre. Puntos extra por la presencia de Barbara Crampton como la "anfitriona" del juego y algunos momentos estéticos que son pura gloria, aunque la película en sí tampoco me ha haya impactado tanto.

Carnage Park. Lo que en un principio parece otro survival horror ambientado en el desierto americano, pronto se convierte en una de las cintas más intensas que he visto últimamente, o al menos una que me pilló en un estado de ánimo muy particular. En esta cinta, una pareja de asaltantes de bancos en fuga de la justicia toma como rehén a una chica (interpretada por Ashley Bell, a quien probablemente recordaréis por las dos entregas de El último exorcismo) y sin quererlo entran en el coto de caza de un psicópata armado hasta los dientes y que comenzará un juego de gato y ratón lleno de torturas y sadismos varios. Es una película muy violenta, con un atmósfera calurosa, abierta y asfixiante, y que sabe mantener la tensión a pesar de que la mayor parte del metraje tiene lugar únicamente entre el asesino y la final girl. Cerca del desenlace se convierte en algo demencial pero es también cuando tiene para mí su mayor atractivo. De las cinco películas que he mencionado hoy, esta es quizás la única que requiera un tipo de público muy específico, pero si sois amantes del terror físico esta sin duda alguna os va a gustar.

domingo, diciembre 18, 2016

Algunas que debí comentar este 2016 (1 de 2)

Hola a todos, les habla el jefe de todo esto. Como bien sabréis, este año se me ha ido entre proyectos personales y otros eventos que me han impedido comentar tantas películas como hubiese deseado. Ahora se acerca el momento de daros las que en mi opinión fueron las tres más destacables, pero me he dado cuenta de que hay demasiadas que se me quedaron en el tintero, así que he decidido hacer un par de entradas grupales con brevísimos comentarios acerca de cintas de terror de las que me hubiese gustado hablar antes de que acabara el 2016.

Ojo: esto no significa que no habrá reseñas sobre ellas, pero sí creo conveniente algunas líneas acerca de por qué las considero entre lo mejor del año. Ahí va el primer grupo:

Don't Breathe. Esta segunda película del uruguayo Fede Álvarez (director del reciente remake de Evil Dead) ha sido uno de los grandes éxitos de este año, y personalmente me parece un motivo para celebrar porque si bien casi ninguno de sus elementos son lo que se dice "originales" (me recordó mucho a La habitación del pánico (2002) tanto en su premisa como en sus personajes) sabe darles la vuelta con un par de giros inesperados y, sobre todo en su final, una muy agradecida deriva hacia una atmósfera desagradable que no me esperaba en una producción comercial de este tipo. Y por supuesto Stephen Lang genial como el villano de turno.

The Girl With All The Gifts. Menos terror y más sci-fi apocalíptico, esta adaptación de la novela del británico Mike Carey es la enésima producción de zombis que, contra todo pronóstico, logra sacar algo nuevo de una premisa que ya se ha convertido en un género en sí mismo. Me gustó mucho por haber conseguido sacar algo interesante de una película de terror con niños, y aunque el desarrollo es lento y poco emocionante si se le compara con otras cintas de zombis/infectados, el final es muy poderoso y llega a conclusiones poco habituales en este tipo de cine.

10 Cloverfield Lane. Probablemente el primer gran estreno comercial de este año que me perdí en su momento y que sólo he podido rescatar recientemente, este gran ejemplo de marketing "engañoso" no tiene por supuesto nada que ver con Cloverfield (2008), y de hecho hace lo contrario: de una premisa muy básica y mínima saca una película emocionante con un final nada convencional. Honestamente no sé como no han nominado a John Goodman a todos los premios posibles porque su actuación aquí es una de las mejores que le he visto hacer jamás, al menos fuera de una cinta de los hermanos Coen.

Before I Wake. La otra cinta de Mike Flanagan de este año, y la única que no es cien por cien de terror sino más bien una fantasía oscura acerca de una pareja que adopta un niño con un extraño poder de materializar sus sueños cuando duerme. Aunque no sea siempre cine de miedo, tiene momentos genuinamente aterradores como todo lo que Flanagan ha hecho hasta ahora, aunque quizás peca un poco de la sobrexposición del monstruo protagonista, similar a lo que ocurría con Mama (2013), una producción de Guillermo del Toro a cuyo tono me recordó mucho en ocasiones.

We Go On. Probablemente uno de los mayores descubrimientos que he hecho este año, al menos en cuanto a que ha sido una película que he disfrutado mucho y que no sólo parece haber salido de la nada sino que pertenece a un tipo de cine que ya casi no se hace. Es la historia de un hombre que pone un anuncio ofreciendo una recompensa económica a aquel que sea capaz de darle pruebas de la existencia del más allá, y por supuesto la cosa se sale de control. Tiene momentos muy buenos a nivel de terror, pero por encima de todo el argumento es muy interesante y está muy bien trabajado. La película también hace un gran énfasis en la parte dramática y en los personajes, lo que en cierta forma me recordó mucho a El sexto sentido (1999), aunque no es tan vistosa a nivel de estilo y técnica. Modesta, pero muy buena.

martes, diciembre 13, 2016

Encuesta: nuestras favoritas del 2016

Se acaba este año, y como siempre, llega el momento de decidir qué ha sido lo más destacable en materia de terror de este agonizante 2016. En esta ocasión, mi escaso ritmo de actualizaciones (debido a mi compromiso con otros proyectos) me ha impedido comentar muchas películas, lo cual ha sido terrible porque he visto este año más cine de terror que en muchos de los anteriores. 

La selección que les traigo esta vez está, como de costumbre, basada no sólo en mis preferencias y prejuicios, sino que también incluye algunas cintas con más probabilidades de haber sido vistas por todos los lectores del blog. Así que ya sabéis: seleccionad vuestras tres favoritas de las doce que os presento, o agregad alguna que consideréis merece estar en el podio. La ganadora obtendrá una mención especial cuando revelemos nuestras tres favoritas el próximo 31 de diciembre.

Ah, y por si os lo preguntáis: intentaremos comentar algunas de las que se nos han escapado, aunque sea brevemente y en un post grupal. Con un poco de suerte, así será.

lunes, octubre 31, 2016

Reseña: I Am The Pretty Thing That Lives In The House (2016)

Justo a tiempo para Halloween, Netflix trae su primera película original de terror. I Am The Pretty Thing That Lives In The House (2016), sin embargo, no es precisamente la opción más obvia para una maratón de Noche de Brujas puesto que es una cinta muy fuera de lo común que difícilmente complacerá a aquellos que buscan una buena dosis de sustos al uso. Es por el contrario una película con un argumento mínimo en el que ocurren muy pocas cosas y en la que el miedo está muy dosificado y casi siempre presentado debajo de la superficie. Y sin embargo, continuando con aquello que dejaba asomar en nuestra reseña anterior, es este tipo de cine de terror lento, atmosférico y, por qué no decirlo, "aburrido", el que últimamente me interesa más, sobre todo en una época en la que el horror mainstream (al menos el americano) está tendiendo cada vez más a la insensata repetición de sus mayores éxitos.

En I Am The Pretty Thing... encontramos en cambio un arquetipo de historia gótica que resultará familiar a aquellos que conozcan la obra de autoras como Shirley Jackson, que solían dejar siempre en términos ambiguos la presencia de lo sobrenatural, y se referían a los fantasmas como entidades del pasado que se aferraban a un lugar y deambulaban en soledad por los pasillos. Algo así ocurre a la protagonista de la película, una enfermera que acude a cuidar de una anciana escritora de suspense que vive sola en una casa en la que, según reza su testamento, desea estar en el momento de su muerte. A lo largo del tiempo que pasa en la residencia vemos cómo la soledad empieza poco a poco a hacer mella en la protagonista, aislada en una casa en la que no hay televisión y forzada a convivir con una anciana en un permanente estado semi-catatónico, por lo que ni siquiera puede comunicarse con ella de forma clara. Es sólo más adelante, cuando la comunión entre la obra de la escritoria y la macabra historia de la casa termina por darse que la protagonista comenzará su acercamiento a lo sobrenatural, con un resultado final que a pesar de que ha sido anunciado desde el principio no deja de tener su fuerza.

Todo esto que he comentado arriba se da, repito, de forma muy lenta en una película plagada de silencios y planos fijos que conforman una de las más seductoras atmósferas de terror que he visto en mucho tiempo. Es una película prácticamente desprovista de dramatismos y que no hace prácticamente ninguna concesión al espectador habitual, pero que aún así (o quizás precisamente gracias a eso) logra meterse debajo de la piel y me ha traído una sensación que por lo general sólo me ha acompañado con una literatura de terror muy específica, con Henry James, Susan Hill o la ya citada Shirley Jackson a la cabeza. Definitivamente no es para todo el mundo, sobre todo por ese desarrollo que deja para el final el que prácticamente es su único momento de impacto. Pero es ante todo una cinta única que representa además un paso natural en la evolución de su director.

Porque claro, no lo había comentado antes, pero el hombre detrás de este proyecto es Osgood Perkins, el mismo de February (2015), reestrenada este año bajo el título The Blackcoat's Daughter, una obra que también nos gustó mucho y que también forma parte de ese cine de terror de estilo sobrio y pausado por el que sentimos preferencia hoy en día. Con este segundo trabajo, el hijo de Anthony Perkins lo ha vuelto a hacer, y desde aquí esperaremos lo próximo suyo, que muy probablemente cause opiniones tan enfrentadas como esta de la que hablamos hoy.

miércoles, octubre 19, 2016

Reseña: Shelley (2016)

Nunca lo había mencionado hasta ahora, pero uno de los motivos de la escasez de actualicaciones que este blog ha tenido últimamente se debe a que, con el pasar de los años, mi relación con el cine de terror ha cambiado: mis gustos ya no son los mismos que solían ser, mi afán de completismo se ha reducido, así como mi tolerancia con cierto tipo de cine que por desgracia parece ser cada vez más común. Sin embargo, de vez en cuando soy capaz de encontrar alguna cinta que se sale un poco de esos esquemas y toca temas que me interesan a pesar de que en el aspecto formal se aleja un poco de la norma. Digo todo esto porque Shelley (2016), una cinta de terror danesa que tuve la oportunidad de ver este verano, es una muy buena película que merece ser vista y que muy probablemente no tendrá un pase comercial debido a aspectos puramente formales. Es una película lenta y poco efectista que se toma su tiempo, y sin embargo es fácilmente una de mis favoritas de este año por lo inquietante de su desarrollo y por su premisa de embarazos extraños, algo que en lo particular siempre me ha hecho sentir muy incómodo.

En esta película vemos a una pareja de adinerados burgueses que contratan a una chica rumana para que trabaje de criada en su cabaña perdida en medio del bosque. Desde el principio la cinta nos plantea a la pareja protagonista como personas privilegiadas que han decidido voluntariamente privarse de todos los lujos de la civilización como la electricidad, teléfono y agua corriente en favor de una vida sencilla, pero que requieren de ayuda debido a que la mujer está recuperándose de un aborto involuntario. Prácticamente todo el primer tercio del metraje se va en construir la relación entre estos tres personajes, sobre todo las dos mujeres, que desarrollan una auténtica amistad que llega a su punto máximo cuando la pareja pide a la joven criada, Elena, que acceda a llevar en su vientre al hijo de ambos. Es a partir de aquí cuando comienzan los elementos de terror, ya que durante sus meses de aislamiento en el bosque Elena comenzará a sufrir alucinaciones y experiencias que le demostrarán que su embarazo (y por lo tanto el niño dentra de ella) no es del todo normal.

Todo en la cinta apunta a que el embarazo de Elena no es sino la puerta de entrada a un horror oculto e inexplicable que, curiosamente, nunca se llega a explicar del todo más allá de las muy sutiles referencias a un Mal presente en el bosque y que ha terminado por apoderarse de la joven. Es un tema que está muy bien planteado ya que al igual que como ocurría en otras obras como El bebé de Rosemary (1968), la protagonista se encuentra realmente indefensa, acosada no sólo por la amenaza sobrenatural sino también por la mujer de la pareja anfitriona, que de repente empieza a ver a la joven como si fuese de su propiedad hasta el punto de querer dictaminar todos los detalles de su vida. Todo este conflicto va creciendo hasta su desenlace centrándose principalmente en el horror que todos intuyen que se acerca. Basta con tener en cuenta que el título de la película no se refiere a ninguna de las dos mujeres sino a la pequeña niña que está por nacer.

En el poco probable caso de que os encontréis Shelley en un cine, no la dejéis pasar. Probablemente no sea para todo el mundo y por momentos no parece una película de terror, pero a pesar de todo esto es sumamente inquietante y hacia su tercer acto se vuelve perturbadora como pocas historias que he visto este año. Me ha encantado sin duda.