lunes, diciembre 17, 2012

Reseña: Underworld: Awakening (2012)

La guerra entre licántropos y vampiros continua en Underworld: Awakening (2012), cuarta entrega de una saga que religiosamente regresa a las carteleras cada tres años. Esta de hoy no la vi en cines a pesar de que tenía algunos detalles que me interesaban, principalmente el regreso de Kate Beckinsale (hermosa como siempre) como protagonista después de una ausencia que tuvo como resultado la supérflua precuela del 2009. Len Wiseman, sin embargo, no dirige esta vez y se limita a escribir el guión y producir este vehículo de lucimiento para su esposa, cediendo las laboras de dirección a los cineastas suecos Måns Mårlind y Björn Stein. 

No sé si la ausencia de Wiseman es el motivo, pero lo cierto es que esta entrega de Underworld, con todo y que es la secuela que la segunda debió haber tenido en su momento, se siente muy diferente al resto de la saga. Si bien se mantienen detalles superficiales como la fotografía negro/blanco/azul y las obligadas acrobacias tipo Matrix, esta cuarta parte se apoya mucho más en la acción pura y dura y deja bastante de lado toda la parte argumental reduciéndola a una trama muy sencilla que debo decir comienza muy bien, con un excelente recuento de los humanos declarando guerra abierta tanto a vampiros como a licántropos, casi exterminando a dichas razas. El "despertar" del personaje de Selene en los laboratorios de una maligna corporación dedicada a hacer con ella experimentos clandestinos es también un bastante obvio intento por seguir, al menos en parte, el camino trazado por las películas de Resident Evil, ante las que se alza una inevitable comparación no sólo en el componente de acción descabellada y poderío femenino sino también en el uso del 3D y el mayor hincapié en la sangre y la violencia desmedida. Es con toda seguridad la entrega más violenta de Underworld hasta la fecha.

Dicho esto, e incluso sin tener en cuenta que nunca he sido realmente un entusiasta de esta saga, hay que decir que es también la entrega que se siente más disparatada a nivel argumental y sin duda alguna menos cuidada como película que las tres anteriores. Parece haber en el argumento una extraña intención de devolver la línea argumental a sus inicios, cuando Underworld era simplemente una historia de licántropos contra vampiros, y este objetivo se lleva a cabo aún a costa de cargarse gran parte de los aciertos conseguidos con anterioridad. Más que tres, al ver la cinta me ha dado la impresión que habían pasado al menos veinte años desde la última entrega, a juzgar por la forma como se despachaba por completo todo lo anterior. Sólo así me explico la aparición de una camada de vampiros completamente nueva, la inclusión de una niña alrededor de la cual gira toda la trama pero a la cual nunca se le da un nombre, la inusitada crueldad del personaje de Kate Beckinsale (inédita hasta ahora en la saga) y la inexplicable ausencia del personaje de Scott Speedman, cuya cara incluso llegan a superponer digitalmente en el cuerpo de otro actor durante el prólogo (¡!).

Todos estos detalles ayudan a que Underworld: Awakening se sienta un poco fuera de lugar en la saga, con un tono bastante diferente a pesar de contar con los mismos actores. En cierta medida, es algo similar a lo que pasó con otras franquicias cinematográficas de éxito como La momia o Piratas del Caribe. Encima lo que nos han traído esta vez está rematado con un argumento débil que comete aciertos superficiales (ese nuevo monstruo...) pero que por otro lado tiene giros argumentales inexplicables y momentos francamente vergonzosos que se convierten con facilidad en comedia involuntaria. Con todo y eso, como película de acción es aceptable hasta el punto de hacerme querer revisar de nuevo las dos primeras entregas de la saga. A lo mejor después de todo el tiempo que ha transcurrido logro apreciarlas de forma distinta. 

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